sábado 14 de noviembre de 2009

Despedida, clara y concisa


Tecleas frente al ordenador mientras, a tu derecha, ves las primeras hojas del otoño -por fin- agitarse. Concentrada en acabar una presentación no eres consciente del repiqueteo de tus dedos sobre el teclado, sin música, sin relax, con una incipiente contractura en el cuello. No eres consciente de que estás sola, o no.
Las hojas se mueven, tiemblan, se oscurecen.
En menos de media hora, la tarde cambia su chaqueta marrón canela por un abrigo plúmbeo y sin intención de cambiar de vestimenta durante las próximas semanas.
"Adiós escotes; Hola medias/leotardos/bufanda".
Las hojas se mueven, tiemblan, se oscurecen.
Recibes un mensaje, de tu compañera de piso. "Llego en 10 minutos". Y lo lees de reojo mientras prosigues con la vigésima diapositiva de tu presentación sin atender a la hora, ni a ti, ni a aquello. Y empiezas a no discernir qué diferencias existen entre el B2B y el B2C porque lo que quieres es acabar y punto. Y con el punto... oyes la puerta de casa abrirse. Se abre sin arrastrarse, como si gravitara por el suelo. La rozadura polar te lleva a ser consciente de que no hay música, de que no hay relax, tan sólo una incipiente contractura en tu cuello te acompaña... estás sola.
Las hojas se mueven…
Se te antoja escuchar el sonido de unos pasos que poco a poco se aproximan.
“Saray, ¿ya has llegado?”. Y no recibes respuesta. “¡Saray!”, gritas esta vez.
No recibes respuesta.
Las hojas se mueven y ahora eres tú la que tiembla, la que se oscurece.
No sabes si oyes pasos, si hay alguien o no en casa… Nueve metros, lo que separa la entrada de tu cuarto…
Rastreas con tus ojos por la habitación qué tienes con lo que defenderte porque, poco a poco, el pánico se ha apoderado de ti, y sólo encuentras pinturas, folios, peluches… Una absurda habitación y tú sola, sola.
Los pasos se aproximan, suenan presentes o pluscuamperfectos, o eso te parece, ¿o es tu corazón? ¿O es el viento? ¿O son los de las obras de arriba –si es que hay obras-?
Coges el móvil. Pulsas la opción de rellamada. Lo acercas a tu oreja y tragas saliva tratando de recoger de tu boca algo que te quite la sed. Un tono, dos tonos, tres tonos… ¿Cuántos tonos habrá de la puerta de entrada de casa a tu cuarto?
Descuelgan. Ningún móvil con un politono delirante ha sonado cerca tuya. “Saray, ¿estás en casa?”.
“No, estoy saliendo del metro. ¿Pasa algo?”.
Te vuelves de porcelana. Quieres llorar, tal vez ya estés llorando. Y susurras, crees que susurrando te harás invisible.
“Creo que ha entrado alguien en casa. Estoy sola… se está aproximando….
Si me pasa algo, quiero que sepas, Saray,… que he pasado el aspirador, la fregona y te dejé la cena en el micro. Yo no he manchado nada”.

domingo 11 de octubre de 2009

Sin escalas


Se detuvo apenas frente a la puerta de cristal. El sensor la detectó y ésta se abrió. Miró a ambos lados como si estuviera en un paso de peatones improvisado. Un 'camión' la arroyó con todo el cuerpo e hizo suya su espalda, su blusa, su cintura, su pelo: la abrazaba mientras la besaba, mientras la olía y recogía entre sus manos, como si fuera a beber agua, su cara. Ella había soltado la maleta, a sus pies, y se dejaba querer por el joven, se dejaba mecer por esa marea de mimos. ‘Te he echado de menos’, decía con su mirada, ‘no he parado de pensar en ti’, proclamaban sus labios a dos milímetros de la sonrisa de la chica. Ella ya se había abandonado a él como su maleta, su coleta, sus cordones del zapato derecho, su falda… Y el tiempo, así, pasaba suave.
Una maleta de ruedas, que tropezó conmigo, rompió la metáfora, el romanticismo, el voyeurismo, mi media y los pensamientos. Miré a ambos lados, en el ‘paso de peatones’, y no le vi. Busqué, porque los
amorosos siempre buscan, porque no encuentran, porque siempre han de estar solos.
16:35 y ya no podía mantener por más tiempo la remota posibilidad de que, por azar, hubiera ido a buscarme. Volví a asir el asa de la maleta y empecé a caminar hacia el metro sin beso, sin abrazo, sin la coleta revuelta ni el cordón desabrochado. 20 paradas y dos transbordos. Sonreí; al menos, podría acabarme el libro.

Perdone las molestias

Din don dan diiin
"Metro de Madrid informa. Con motivo del desfile de caballos asturcones del día 12 de octubre quedará cerrada la línea 13 entre los tramos de Atocha y Cuzco. Asimismo, con motivo de el Santo día de la Pata Coja, no estará disponible el autobús interurbano en toda la Castellana. Teniendo en cuenta que está levantada por completo con motivo de las obras le será fácil integrarse en el día Cojo puesto que no hay otra forma de caminar si tropezarse. También Metro de Madrid informa que, con motivo del día de la Fiesta de la Flor de Otoño quedará cerrada la línea 10 y 11 entre Nuevos Ministerios y Plaza de España, todo Chamberí y Moncloa. Perdone las molestias pero jódase, gracias".

lunes 28 de septiembre de 2009

Pero ¿qué buscamos?

... y lo que me parece más inquietante, ¿lo encontramos? ¿Somos capaces de reconocerlo?
¿Buscamos todos lo mismo, en esencia? ¿Buscamos lo que no tenemos o sólo lo deseamos? ¿Es el deseo una fórmula de búsqueda? ¿Es mejor vivir con una expectativa que sufrir ante las expectativas frustradas? Creo que me daré al browny, el existencialismo ya no es nada chic sino más bien TIC.
Y, para qué nos vamos a engañar, lo que buscábamos ayer no es lo mismo que buscamos hoy: yo ayer soplaba al mundo por un beso y hoy por una buena canción.
Además, que lo mejor del post es la foto... así que, ahí dejo el debate.
¿Qué es lo que buscáis vosotros?
Pd: ¡Ah! El beso no lo conseguí pero, sin duda, encontré una canción para abrazarme a la cama. Gracias, sol.

Aforismos II


"- Pareces estar compadeciéndote de ti mismo - dijo Zsuzsa, acercándose.
- Y me compadezco- respondí muy serio.

Ella se sentó en el borde de un sofá.
- Eso es magnífico- dijo, con una sonrisa tímida y condescendiente a la vez-. Es magnfíco que aún puedas compadecerte. Eso demuestra que todavía estás en la fase en la que piensas que mereces ser feliz".

En brazos de la mujer madura, Stephen Vizinczey.

Aforismos

“Vivimos en la indiferencia pura, todo nos da igual, no podemos cambiar nada, nos asentamos en nuestro yo y nos olvidamos del yo social. Lo peor es que ni siquiera nos interesa saber que pasamos de todo. Como nunca antes las personas de otra sociedad, disfrutamos mirándonos el ombligo y compadeciéndonos de nosotros mismos. Creemos que la felicidad está en la realización personal y nos encanta estar a solas con nosotros mismos, aunque en el fondo no nos soportamos y eso nos deprime.”

Esta es la definición ofrece Lipovetsky de la posmodernidad: la era de la individualización, la 'era del vació'.

domingo 30 de agosto de 2009

Qué triste es comer solo

No me gusta desayunar sola.
No me gusta hacerme la interesante leyendo el periódico.
No me gusta ir de cañas pero sí de merienda.
No me gusta dormir sola.
No me gusta estar sola en casa (aunque me encante estarlo y hasta las mil en mi cuarto escribiendo, retocando fotos, investigando).
No me gusta salir pronto de trabajar si no tengo otra cosa que hacer.
Ni me gusta tomarme la hora de la comida si sólo yo me oigo masticar.
No me gusta necesitar de algo o de alguien.
Me gustaría saber disfrutar de mí, me, conmigo.
No me gusta leer en este post, tantas veces, la palabra "sola".

Independiente y dependiente emocional.
Sí, y ¿qué?
No sé quién me hizo creer que es malo el querer pasar tiempo con la gente a la que quiero.
Ni sé quién me hizo creer que es mejor ser una almeja (o un mejillón) y encerrarte para evitar que te hagan daño los demás.
No sé por qué los "demás" son enemigos del "yo", ni sé por qué el "yo" me hará sentir mejor una tarde de domingo que el "tú".

Reivindico la tiranía de los pronombres...
... de los verbos conjugados, de ti y de mí.


Grito, porque soy muy escandalosa, que me gustas tú.
Que quiero ir al cine y comentar la peli con vosotros; ir en la búsqueda de calcetines; abrazarte, besarte y lamerte (porque me gusta tu 'calor corporal'); jugar a los superhéroes con ellos (que compartir la vergüenza es siempre más reconfortante); secuestrarla para beberme sus penas; hacer olas en la cama con mí, tú, él, ella, nosotros, vosotros y ellos.

Qué triste es comer solo sin poder pinchar de algún otro plato, ¡ains!

Inés azul, de Pablo Albo y Pablo Auladell

"Llamamos a las olas para que nuestra playa no se quede sosa.

Le levantamos la orilla al mar y miramos debajo.

Los peces se van gritando, siemprelos pillamos desnudos.

Hacemos montañas de arena y las escalamos.

Acabamos derrotados".

¡Pero juntos!

viernes 14 de agosto de 2009

Un tinto de verano


20:00 de la tarde, un día de cualquier verano.
Terracita madrileña.
Dos amigos conversan, o marujean -que para el caso es lo mismo-.
Un pistacho a la boca, ñam ñam, una almendra, sorbo de tinto...

- Y ya estoy harta de pasar desapercibida. No quiero un novio, ni quiero enamorarme, ni que me amen locamente...

Trago largo del tinto de verano, el oyente mete una patata en su boca, ñam ñam. Termina de tragar...
-... no quiero un 'para siempre' ni el mejor polvo de mi vida. Sólo quiero no sentirme una más, quiero que me miren como si fuera especial, con ojos de sorpresa, que me busquen toda la noche con los ojos... aunque haya dos morenas y una rubia bailando la Macarena a su lado...

Su amigo juega ahora con un hielo en la boca que secuestró del vaso en el tercer trago al tinto de verano...
- ... que me busquen porque les intereso, aunque sea sólo para esa noche, o para esa tarde con tostada y café, pero que me hagan sentir que durante ese rato es conmigo con quien quieren estar...

Ñam ñam, trago, ...
- Quiero eso, sentirme especial y no invisible que ya no sé si ponerme escote o ir con un libro de Sócrates bajo el brazo. Quiero colarme en la memoria poética de alguien...

Sonido de kikos masticados.
-... Bueno, eso o que al menos el tío mienta muy bien.

domingo 9 de agosto de 2009

Eso de saber...

No acostumbro a ver películas y hacer un post sobre ellas. De hecho, no lo he hecho nunca. Prefiero citar un libro, una canción o, como en este caso, una película y que sea ésta la excusa que motive de lo que hablar. Prefiero describir qué me ha provocado a cómo es...
No obstante diré que UP es lo mejor que he visto en mucho tiempo. Me ha emocionado de una forma muy especial. Estuve llorando toda la película, llorando mientras sonreía cómplicemente. En serio, hay que verla...¡Ardilla!
Y no es que lo parezca, es que es así: siempre hablo de amor y ya me canso de mí misma pero... es lo que hay, una cansina romántica... ¡Ole!
Últimamente me sorprende estar rodeada de mujeres increíbles en cualquier ámbito de su vida que no hacen más que "soportar" en su esfera personal. Personas más que resolutivas que sólo necesitan algo de apoyo; que sacan energía de su amor pero que se van apagando, por puro desgaste... Mujeres que se cuestionan si serán demasiado exigentes porque es lo que les hacen creer sus parejas.
Estuve viendo UP el sábado por la noche al volver de mis vacaciones. Necesito fábulas y cuentos que me desglosen el porqué de las cosas. Encuentro siempre las respuestas a mis preguntas de esta manera. La peli es una historia de amor maravillosa, una historia de sacrificio y de vida sin reproches. Ella, ahí tumbada, señala la forma que le evocan las nubes; él la escucha encantado. Ella le relata todas las aventuras que vivirán juntos; él trata de enriquecerlas aportándoles algo... un detalle, un trazo de color. Sin más, sin cuestionarse si es o no una locura. La escucha y aporta un adjetivo para "las cosas que harán mañana".
Ellas hablarán de construir casas con cajas de galletas; otras de todos los lazos de colores que pondrán en el pelo a sus niñas; algunas de vivir sobre una palmera y proclamarse dueñas de la jungla... Todas estas mujeres narrarán una novela de ciencia ficción sobre sus proyectos y metas. Tan sólo buscan a alguien que escuchen y acompañen sus sueños.

Quiero dedicar este post a mi princesa del Te. A mi dulce princesa encontrada en una taza. Un día, alguien echó agua hirviendo sobre su bolsita de infusión, sin advertir la presencia de la princesa, ella se quemó y saltó de la taza y se puso a taconear sobre la mesa de la cocina. Dicen que fue entonces cuando nació el flamenco.
A mi princesa, de las desconocidas pero no olvidadas:
tú has nacido para soñar, así que ¡Vuela!

lunes 13 de julio de 2009

¿Firmas?


Creo profundamente en el poder de transformación de la palabra, en especial, a través de los cuentos, de los que alguien dijo que 'están escritos para hacer dormir a los niños y despertar a los adultos'. Creo firmemente en la terapia psicológica como ingrediente cotidiano e indispensable para reenfocar continuamente la vida. Creo que todo ser humano es, en esencia, positivo y que tiene un enorme potencial de desarrollo.
Me niego a renunciar a la utopía. Creo que hoy, más que nunca, son necesarios los idealistas sumamente prácticos, los que tocan con los pies en el suelo pero anhelan las estrellas. Pienso que la resignación es un suicidio cotidiano. Creo que cada cuál es responsable, no sólo y evidentemente, de su propia vida, sino de contribuir con su trabajo a una mejora en la vida del otro y a dejar un legado en forma de servicio, paz, salud, bienestar, prosperidad, amor y consciencia.


Álex Rovira


Cada vez que encuento a personas que, al menos escriben sobre estas cosas, me conmociono. Brota entonces el espíritu romántico a lo 'Brave Heart' y todo tiene sentido. Llevo semanas sin escribir. A veces me pregunto cómo con 29 años aún no tengo un proyecto vital con el que tejer mi vida... Mis proyectos vitales parecen poco serios al lado del de los demás y me entra la crisis pre-30. Sin pretéritos llevo semanas dándole vueltas a la cabeza sobre qué hacer, cómo reaccionar ante una crisis real que afecta a mi vida personal y profesional. He sentido cierto miedo ante mi poco pragmatismo, ante esa actitud donde ser coherente con tu discurso vital puede implicar quedarte sin trabajo...

Han pasado algunas semanas. Tomé una decisión. Mis padres tienen mucho que ver en ello: su actitud luchadora, vital y creativa es siempre una fuente de inspiración para mí.

Tomé una decisión. Encontré que mi proyecto vital, hoy por hoy, es tan válido como el de cualquier otro. Encontré que el mío es reconocerme, sentirme bien con las cosas que hago y que siento. Piso el suelo, sé cuáles son las consecuencias, pero anhelo las estrellas.

Este post no busca la belleza estética, no busco una reflexión existencial, no lo dejaré como borrador hasta que le de forma...

No, sólo quiero recordarlo, quiero recordar que me he sentido bien con mi decisión...

Y firmo.... firmo ahora mismo, firmo que intentaré alcanzarlas, firmo que seré valiente, firmo que me esforzaré, firmo que no invitaré a merendar al miedo -que me salen muy caras sus tostadas-, firmo que no me compadeceré de mí misma, que me asumiré, firmo que respiraré y sin inhalador, firmo por mis noches en vela, por mis dos sobres de sacarina y porque prometo, pese a quien le pese, que siempre seré yo.

Y se alejó tocando su saxofón (blues, por supuesto), una sonrisa de medio lado, y el contúnuo Tic Tac e su reloj.

La lucha de gigantes continua... sé que lo harás bien...

Cuando te pierdes...


1. Cree en el maestro –Poe, Maupassant, Kipling, Chejov- como en Dios Mismo.

2. Cree que tu arte es una cima inaccesible. No sueñes en dominarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás, sin saberlo tú mismo.

3. Resiste cuanto puedas la imitación; pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que cualquiera otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una ciencia.

4. Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.

5. No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la misma importancia que las tres últimas.

6. Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: “desde el río soplaba un viento frío”, no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de las palabras, no te preocupes de observar si son consonantes o asonantes.

7. No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él, solo, tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.

8. Toma los personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta; aunque no lo sea.

9. No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.
10. No pienses en los amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si el relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cuento.
(Horacio Quiroga)

domingo 24 de mayo de 2009

Marketing directo



BRIEFING A CREACIÓN
Producto o servicio: El chico ideal
Cliente: Mujeres decepcionadas S.A.

1. SITUACIÓN DE PARTIDA
Nuestro cliente, tras varias relaciones fallidas y distintas estrategias llevadas a cabo por encontrar a un hombre que sea lo que parece ser y que las haga sentir especiales, demanda un producto que le devuelva la confianza en sí misma y en el género masculino.

2. OBJETIVOS DE LA CAMPAÑA
Esta campaña persigue la satisfacción plena, psicológica y sexual, de las mujeres de esta compañía. Para ello creará a un hombre a la medida de su cliente que evite decepciones, fracasos, desengaños y frustración femenina. Ante la satisfacción de las primeras seremos capaces de captar a nuevas consumidoras mediante un producto de calidad y notoriedad.

3. DESCRIPCIÓN DEL PRODUCTO O SERVICIO Y DE SUS VENTAJAS PRINCIPALES
- Hombre atractivo, más que guapo, en gestos, forma de hablar, de vestir…
- Con personalidad suficiente como para no jugar a patios de colegio y decir qué quiere y cuándo.
- ¡Ah! Los patios de colegio no excluyen una persona capaz de jugar, esto es, hacer de lo cotidiano algo fabuloso que suscite la sonrisa (y muchas otras veces la carcajada).
- Que sea sincero con sus sentimientos, empáticos con los de ella, y no sea orgulloso para pedir perdón.
- Trabajador y aventurero.
Educado y que tenga cierto punto de canalla.
- Que sea generoso, tolerante…
- Que no tenga miedo al sexo y esté dispuesto a dar y a que le sorprendan…

Ventajas del producto: mujeres felices, satisfechas, menos competencia en los bares de alterne, mujeres con la autoestima más alta y menos escépticas...

Sinceramente, todo el mundo sabe que la publicidad y el marketing mienten.
Pásate a la vida de verdad y toma riesgos... porque el amor no ha de ser elección sino accidente.
¡Ah! Además, no se usa photoshop.

sábado 16 de mayo de 2009

Nostalgia

La culpa de cómo me siento es de cómo soy.

Y por eso, hoy dedicaré toda la música a mi alcance a arañarme, para pegarme, para dolerme.

Evitaré los cubatas y alzaré las copas, con sidra, para brindar por los fracasos del amor.

Nostalgias, de Concha Buika

Quiero emborrachar mi corazónpara borrar un loco amorque más que amor es un sufrir…Y aquí vengo para eso,a borrar antiguos besosen los besos de otras bocas…Si tu amor fue “flor de un día”¿a qué causa es siempre mía esa cruel preocupación? Quiero por los dos mi copa alzar...
Para poder así brindar por los fracasos del amor.
Nostalgia…


Titulares, un mensaje en sí mismo

Hace unas semanas fui al concierto de Vetusta Morla en Madrid. Los he visto en directo unas cuantas, muchas, veces y me sé las canciones de memoria (tal vez más, convulsivamente). Y no sé por qué siempre me hacen pensar las mismas frases, y no sé por qué el factor sorpresa de las palabras permanece intacto y perenne. Y no sé por qué las palabras que no existen me pueden salvar… pero me salvan. Por eso este post dedicado por y para ‘Los títulos’. Porque son historias en sí mismas, porque no necesitan nada más para llegar, tocar, remover, para hacerte virar. Microcuentos de cinco palabras.

Algún día dedicaré un post a los puntos suspensivos o a los paréntesis (que no quiero herir sensibilidades) pero hoy, pongamos títulos al día, a algunos momentos. Cuéntame tu historia con un titular. Disculpad “mi osadía”.

Dejo, por mi parte, estos:
La soledad de los número primos
El hombre que soñaba demasiado
El sonido de los colores
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
De latir se me ha parado el corazón

martes 14 de abril de 2009

Se busca

En el autobús…
Hice que me interesaba su lectura…
Me hice la interesante…
Acaricié levemente su cuerpo con el mío…
Una sonrisa esquiva…
Ladrón de guante blanco, ladrona…
Café, halagos, algún silencio en el lugar y momento oportuno…

Las persianas subidas de par en par. La habitación perfumada. Colé mis dedos por sus ojales y mi aliento por sus orejas mientras mi lengua se aventuraba con sus pendientes. Tintineo feliz, respiración risueña… Acariciaba su pelo mientras entreabría sus muslos… La desnudé… me desnudó… Me respiraba…
Y puntos suspensivos,… y puntos suspensivos… y banda sonora y más ies, más signos de puntuación, más oraciones y verbos, y onamotepeyas… más, más… más.

Había sido siempre una perfecta ladrona de guante blanco. Olvidé que también había que serlo de calcetines.
Convivimos con ellos. Parece que están bajo nuestros pies, nos hacen creer que están bajo nuestros pies pero tienen estrategias más que depuradas para vengarse de todo el martirio al que los sometemos con absoluta superioridad moral. ¡Dios! La tenía en el bote a esa preciosa lectora de Kundera y ¡zas!, un siete en mis medias, que más que un siete era un ocho elevado a la décima potencia. Sabía esa mañana que me la tenía preparada desde que la separé de su pareja, una delicada media gris perla con liga bordada. No pude evitarlo, una carrera se había apoderado de ella y ese día no había bota ni falda que pudiera ocultarla… Se lo dije, calló en silencio y se vengó ensuciando mi intachable CV de amante diurna.
Estrategias depuradas, sí, muy depuradas: pelotillas en el talón, un roto mostrando el mejillón en el probador de Mango… “Tu reputación social, tus citas de alcoba y tus fiestas de pijamas peligran…”.
Me hice con El manual del calcetín salvaje, de Pablo Prestifilippo, un libro imprescindible para identificar todas las patologías y especies de calcetines, medias y similares que atentan contra nuestras vidas. Con libro en mano y como una perfecta antropóloga calcetiniana me puse a inspeccionar mi cajón de los calcetines. Apilados en maraña los había con rayas, purpurina, de colores neutros, otros escandalosamente extravagantes, de media, medias de hilo, medias de seda, ligas… Una gran fauna pero con una nota común: toda ella estaba domesticada.

Problema, de momento, controlado. En mi cajón no había ningún salvaje, ni ninguna facción preparando el motín antisistema, ninguna huelga a la vista… Todas las especies estaban diferenciadas y saneadas de cualquier posible infección bacteriana.

Llamada de teléfono desde número desconocido…
Interesante…
Me ducho, me perfumo, me visto eligiendo minuciosamente lencería, atuendo y complementos…

Salgo a la calle y… ¿qué es eso? Pequeño, brillante, tímido y apocado… Me acerco, lo recojo con dos deditos… Un calcetín diminuto me miraba (o yo lo miraba a él) tembloroso.

¿Un bebé calcetín? ¿El zapatito de una Cenicienta bebé? Busqué mentalmente en el Manual del calcetín salvaje. Ninguna mención sobre calcetines de esas pequeñitas características.

Me dio miedo presentarme a la cita con el bebé calcetín. ¿Y si lloraba? ¿Y si empezaba a oler y no tenía con qué cambiarlo? ¿Y si empezaban a gritar todos los calcetines de las tiendas del Calzedonia? ¿Y si aparecía su madre y pensaba que lo había secuestrado? Ains, no sé qué hacer… Me siento como en Tres solteros y un biberón… He improvisado una cuna con una zapatilla antigua, así, al menos, el olor le hará sentirse como en casa. Cada día está más guapo, más rojo y más salado. Me da miedo cogerle cariño.
Por eso pongo este anuncio y un retrato del pequeño calcetín. Si supieran dónde está su mamá o si pudieran darme unos consejos hasta que ésta aparezca se lo agradecería mucho, mi vida sentimental se está resintiendo mucho.
Gracias

jueves 2 de abril de 2009

Un día en el mundo, en mi mundo


Una ilustración a besos, mi primer regalo de cumpleaños (Gracias MIL, María José); una siesta en ropa interior, a las seis de la tarde, porque yo lo valgo y sin publicidad; maquillaje, colonia y desodorante, a cuatro manos en el baño como hermanas, lo que eres, ¡vamos! Caminar, caminar, caminar… zapatos de charol, sandalias desafortunadas, deportivas con medias, plas plas plas… Onomatopeyas, tú-yo, bocanada de asma… Paseo del Prado, Cibeles, con y sin luna. Noche de teatros, Madrid en mi mano… ¡Gracias por la entrada! “Y ahora compartimos noches con el primero que pasa y abrazamos las cucharas para ver si alguna encaja…”. Yo soy Simon, supongo que tú Garfunkel, encantada. Cúpulas sin persianas, hoy no habrá borrones, lo prometo. Sé rapear:
Me siento, te siento…
Allí hay una silla, te juro que no miento.
Te bebo, te beso.
Tal vez sería un exceso, mejor el chocolate espeso.
¿Me escuchas?
No soy una trucha.
¿A todo le sacas punta?
Sabes que soy un cabrón, un sacapuntas.


Se cantar, voy cantando. Se llorar –ser Frágil, todo un arte–., ¿a qué sepo? No sé. ¡Salada! La mar. Y Gran Vía, y Plaza de España, y las bufandas vuelan… ¡Vuela! –como diría aquella, la más Bella–, Coches a la deriva, en mar, en río… gentes que deambulan, en mar, en río. Yo soy de secano, carne de ciudad, viviré en un meandro… Kamikace emocional…
Respira
Respiro…

…ya llego a casa… 90km/h
… ya aparqué mi ropa en la percha, 150 km/h
… … la almohada me mira, las cortinas tiemblan, 200 km/h…
…..
……….

¡¡¡¡¡¡Crash!!!!!

Hoy he sido feliz, completamente feliz. Gracias a todos por regalarme un día en el mundo.

domingo 29 de marzo de 2009

Te regalo un cuento, por Jorge Gonzalvo Díaz

FOTO_creative commons/alexandre durets

...te regalo un cuento. Podía haber sido un paseo por el parque o una canción a medio hacer. Una carta de amor, un capuccino en tu plaza favorita o un truco de magia sin ensayar apenitas. Pero no. Quería que fuera un cuento. No para después de hacer el amor ni para que nos echemos de menos. No para que suene el Adaggieto de la quinta de Mahler, ni nada por el estilo.Te regalo un cuento para que puedas hacerlo tuyo dibujándole una narizota, para que lo compartas con tu vecina de escalera o con tu gato. Para que elijas la banda sonora que te apetece que suene de fondo mientras lo lees.Yo tengo mis canciones para escribirte. Tú las tuyas para leerme.

Te regalo un cuento para que puedas llevarlo contigo, dobladito en el bolso, o entre las páginas de un libro de Benedetti. Para que cuando te enfades conmigo puedas estrujarlo y hacer con él una pelota de papel, arrojarlo por la ventana y mirar complacida cómo lo atropella un autobús. Para que lo fotocopies mil veces y le entregues una copia a quien más te apetezca. Para que envuelvas con él una manzana o para colgarlo en tu pared. Para que le claves alfileres los días en los que me matarías. O para apuntar encima del título el teléfono de tu banco.

Te regalo un cuento improvisado. De esos que empiezas a escribir sin pensar y que no sabes cuándo acaban. Te regalo esta noche y todas las demás. Te ofrezco mi sonrisa non stop, sin conservantes ni colorantes. Aún a riesgo de poder ser acusado de alevosía y nocturnidad, y aunque puedan encontrarse muchos más agravantes.Te dejo abierta la ventana para que te cueles, para que me espíes esta noche. Para que me veas sin que te vea. Para que me cuides un poco sin que yo lo sepa. Te regalo una idea. El concepto más hermoso de complicidad, un escenario vacío en el que buscar la manera de encontrarse.

Te regalo un cuento que habla de amigos y de sueños, de noches de verano pegajosas, de mí mismo mientras me imagino tu cuarto desde lo alto del cielo, antes de lanzarme en picado sobre tu almohada. De kamikazes que se estrellan en tus brazos y que no vuelven a despegar, ni falta que les hace.

Te regalo el kit completo de cariño, el maletín mágico con el que jugabas de niña a maquillar muñecas y cocinar guisos de plastilina mientras yo fabricaba dinamita con el Quimicefa.

Te regalo un cuento indeterminado sin pies ni cabeza, sin trama ni desenlace final, sin argumentos y sin actores de reparto. Sin moraleja. Y si la tiene, que sólo tú la conozcas.Lo único que necesitas es apagar la luz, cerrar los ojos y la puerta de tu habitación, no necesariamente en ese orden. Dejar que te lea al oído, olvidarte de las facturas y del telediario. Quererme un poco más que hace cinco minutos y hacérmelo saber, de alguna manera. Te regalo un deseo. Llenarte de unas ganas locas de reír y de que salgas corriendo en busca de una diadema bonita para el pelo. Que necesites llamarme y te encuentres pidiéndome que apague la luz, que cierre mi puerta y entonces, empieces a leer el mismo cuento que estás leyendo ahora. Y ojalá no podamos dejar de llamarnos cada noche, para contarnos el mismo cuento. Toda una vida.Un cuento para llevarte de viaje, y para leerle a tus hijos y a los míos, a tus nietos y a mi abuela. A las calles y a los parques.

Te regalo un cuento sin papel de colores ni un "espero que te guste". Sin aplicar el IVA y sin descuento por pronto pago. Un cuento que habla de ti y de mí, que pueda leerse cualquier día del año, a cualquier hora, sea cual sea tu estado de ánimo o tu sabor favorito de helado.
Te regalo este cuento.

Gracias por compartir conmigo siempre lo mejor, siempre llegas directa, siempre...

martes 17 de marzo de 2009

Noches sin luna

Echaba de menos mi espacio a media noche. Llevaba mucho tiempo sin mi ordenador en mi nuevo piso y me sentía rara sin mi nocturnidad. Además, estaba especialmente cansada de "pensar" para escribir... He estado todo el mes sin parar de editar textos, de esos de personas mayores: liderazgo resonante; la web 2.0 y la necesidad de incorporarla a la estructura empresarial; las ventajas de los procesos de internacionalización, estrategias de management para salir de la crisis...


He vestido como una persona mayor para múltiples reuniones... Bueno, no termino de camuflarme muy bien, siempre me pongo alguna chapa con algún dibujo lindo, y entre mi tono profesional siempre se me escapa algún gritito de ilusión cuando algo es de mi agrado...
He llegado cansada para escribir y 'dejarme llevar', porque este es mi espacio donde no me releo, no pienso... donde no busco la estructura significativa, ni el ladillo más comprensivo ni utilizo las palabras compañía, firma, competitividad ni valor añadido (en todos los textos siempre se pone lo mismo, eso es lo que hacen las personas mayores... decir las mismas palabras porque lo que éstas hagan sentir da lo mismo, importa lo que logren vender). He llegado cansada para que lo que escribiera aquí no estuviera contaminado de mi día y de las normas estilísticas...


Además, la crisis de la que se habla continuamente me ha afectado emocionalmente al llevarse a amigos míos. Siempre he dicho que lo mejor de mi trabajo es la gente con la que comparto lo que hago... Agotada por aburrimiento y por desmotivación.
Mientras, he ido dejando un camino de miguitas de pan hasta mi mesa, mi noche... y mi luna. Del trabajo diurno rescaté esto: las lunas personales de Leonid Tishkov y Boris Bendikov, dos artistas rusos que convierten sus fotografías en paisajes de fantasía.


Estoy muy cansada... me queda una firma.
Hoy pondré la mía:
Ota

domingo 8 de febrero de 2009

No puedo pensar en Madrid... ni en su reloj


La estación de tren no huele a galletas... huele a sándwich del Rodilla.

Sube a toda prisa el último tramo de escaleras mecánicas. Agua, quiere agua. En el andén la espera.
- ¡Llegué! —guiña un ojo— ¿me da tiempo ir por un sándwich?
- Claro pero... ¡corre! —anima la muchacha, imitando con su dedo el caminar de las agujas del reloj.

Gravita sobre sus pasos, su bufanda simula la estela de una estrella fugaz.
Planta -1.

Se pone a la cola de... ¿1... 2... 3...? Tres personas esperan su turno. Taconea esperando el suyo.

- ¡Venga! —piensa— Dale el cambio ya —apremia mentalmente a la chica del mostrador—. Dos, aún quedan dos, me va a matar como perdamos el tren.


Una mano agarra su cintura en una caricia y sigue caminando. Mira la mano, sigue su estela, gira el cuello hacia atrás...


TIC tac TIC tac TIC.
[El tiempo se para. El aire que respira se ha estancado en su pecho provocando un tsunami en su interior. Brotan las lágrimas y abre los ojos perpleja al encontrar charcos en lugar de pozos secos. Gira de nuevo sobre sí misma mirando al mostrador. No hay reloj; el único dígito, el del atún con tomate: 2,15.
- No tiene remedio —exclama al fin—, es muss ein.]

- ¿Siguiente?
Corre en dirección contraria con maleta en mano; cinco metros, lo que le parecen 50. Le adelanta y le abraza con todo el cuerpo al tiempo que le murmura:
- Que sepas que te odio.

El muchacho no se sorprende al verla, al sentirla. Sonríe. Sonrisa de medio lado, sonrisa de ladrón, sonrisa etrusca, sonrisa.

- ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué no has contestado a mis mensajes? —la niña hace pucheros entre pregunta y pregunta.

Le mira a los ojos. Ojos de mar, ojos a sabor de higos, ojos sin legañas, ojos.

- Porque era una apuesta perdida de antemano. Y no hay droga más dura que el roce de tu piel, Estela.

[ El TIC tac sigue ahogado en el TIC. Le abraza con todo el cuerpo, trata de volver a memorizar su olor, su calor... siente que jamás se fue, recuerda que él era ola al hacerle el amor, que se mecía entre sus dedos, que se ahogaba al pronunciar su nombre en una eterna sonrisa].

- Me voy —concluye Estela en un pálpito, con sorpresa, con un TIC.

No mira atrás, tiene pánico a convertirse en estatua de sal.

- ¡Le odio, le odio, le odio!... aún le quiero.

TAC.

http://nityayang.blogspot.com/2008/05/una-apuesta-perdida.html

jueves 5 de febrero de 2009

Soledad+Soltería=¿Amor?

© Foto de Kekakamara

Dolores de pie, junto a una mesita, con el teléfono en la mano. Es media tarde. El sol sólo mancha la pared de la izquierda. Frente a la ventana una butaca, a los pies de ésta, Paco tumbado boca abajo. Dolores, en penumbra, cuelga el teléfono. Entra en foco ensimismada.

Dolores: Yo es que estoy alucinada, ¿qué se va a casar? ¡Pero si le conoció hace seis meses! No entiendo nada... No lo entiendo... ¿te he dicho que no lo entiendo? Un poco cínica, ¿no? (Con voz de burla) "Dolores, se está mucho mejor sola, tienes todo el tiempo del mundo para ti y para ti; Dolores, pásatelo bien y encuentra a un tío que te vuelva loca", ¡bah!
Paco: (sube una 'ceja')
Dolores: Ya ya ya, ya sé qué estás pensando pero no, no le vuelve loca. Me ha dicho que les gustan las mismas pelis, que así podrá ir a la boda de Marta con pareja, que salen a cenar con otras parejas... ¡Por dios! Si parece que el no estar solo es un motivo tan poderoso como el mismo amor. Una medalla, nene, te lo digo yo, hoy en día tener pareja es como quien muestra su título en la pared.
Paco: (se levanta y, con aire taciturno, se pone a mirar por la ventana)
Dolores: Paco, no, no estoy celosa, todo lo contrario, es que me pone de los nervios que vayamos de mujeres independientes, preparadas, autosuficientes, excepto para coser un botón, que todo hay que decirlo, y después de sacar una carrera necesitemos a un tío para que nos lleve al cine. Pero, ¿y el amor? Porque digo yo que éste jugará algún papel, ¿no?
(Dolores se pone al lado de Paco a mirar por la ventana... una procesión de 'calcetines' deambula de la mano por la calle). Mira, yo sólo digo que si quieres compañía pues que te compres un perro... Paco, ¿Paco?

Paco, en una esquina, chupa una pelota de goma...
Dolores: ... Aunque pensándolo bien (suspira)... los perros ya no son como los de antes.

¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!Exclamación¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!

¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡¡!¡!¡!¡¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡ Dicen que encierra un susto, asombro, enfado...
Tengo un cuaderno hecho a pequeñas eXclamaciones para gritar, llorar, para reirme a carcajadas...
¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡¡!¡!¡!¡¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡ Para aquellas cosas para las que cambiamos el tono de voz al nombrarlas. ¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡¡!¡!¡!¡¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡ Porque nos exaltamos, porque queremos soltarlo...¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡¡!¡!¡!¡¡!¡!¡!¡!¡!¡!¡

¡Te quiero! ¡No soporto a los egoistas e intransigentes! ¡Quiero salir de casaaaaaa!!!!!! ¡ME GUSTA SALTAR EN LA CAMA, BOING BOING! ¡Odio que no me contestes y que no me mires a los ojos! ¡¡¡Me gustan los cuentos!!! ¡Quiero besos, sobre todo los que son de tus labios! ¡Estoy hasta el furby de oír hablar de la crisis! ¡Guauuuuu, un regalooooo!

¡! De cuántas exclamaciones están hechas nuestras vidas

miércoles 28 de enero de 2009

¿Seguimos en la cama?

A veces soy monotemática. Otro vídeo bajo la sábanas... ¿Me debo preocupar?
Será que me gusta soñar, leer tumbada, acariciar las sábanas con los pies...
Será que me gusta meterme en la cama desnuda tras la ducha, o que echo en falta tu tacto en la cama, o que me muevo mucho cuando duermo...
Será que hoy no me quiero levantar... pero ojalá el fin de semana me hubiera sentado fatal.
Será que no hay nada como dormirse después de hacer el amor...
Será que llevo por abrigo algo que parece más un nórdico o edredón para imaginarme, durante todo el día, que aún no he salido de la cama.

Será... ¿qué será?

Qué más da... ¡¡¡¡¡el video es genial!!!!!
¡Ah! Y la música ;)))) Ojalá tengáis la misma patalogía que yo y os de hoy por quedaros en la cama. Espero que os guste.

domingo 11 de enero de 2009

Un año después

He repasado el blog y, la verdad, es que es un tanto triste. Yo no soy tan dramática. Bueno, algo melodramática sí, pero no a estos niveles de buu, snif, buu y buuuu.
Así que, igual que voy a purificarme de polvorones me purificaré de esta actitud que, como diría Miguel Hernández... "Ver y oir a un triste enfada".
Me concenderé el drama tan sólo para las ficciones y me permitiré la licencia de vivir (en minúsculas).
Pero sí me gustaría, por si la tecnología no estuviera a mi alcance estas semanas, recordar la primera entrada de mi blog:
- Porque lo inicié hace un año.
- Porque fue el primer paso para obligarme a escribir.
- Porque aún hoy, cariño, te echo de menos (en mayúsculas).

miércoles 7 de enero de 2009

Un café... con sacarina, por favor

Me abstengo de más melodrama.
Me limitaré a una recomendación literaria para los amantes de los cuentos, de las ilustraciones, de las cosas pequeñas...
Cuando quiero comprar algo especial siempre voy a
Panta Rhei. Es una librería deliciosa de cosas mágicas donde los libros son mucho más que eso... Donde las chicas que trabajan en ella te hacen un vestido a la medida (con palabras, claro)... Donde el papel de fumar esconde poemas, donde los cuentos pueden forrar las paredes de tu cuarto, donde puedes disfrutar de una exposición...
El caso es que yo buscaba algo, no sabía qué, para regalar a alguien muy especial. Al final, entre muchas otras cosas, me llevé El cuento del cafecito, de Julia Álvarez, maravillosamente ilustrado por Rebeca Luciani y Leo Flores.
Cuando compro algo allí me vuelvo de una egoista increible, no sé cómo desprenderme de esos libros... ¡Mala, me pongo mala...! Por eso no los envuelvo, me los leo antes por si pudiera retener en mi memoria poética algo...
La crisis también ha afectado a mi memoria, estoy segura, por eso arranco un trozo del libro y lo guardaré aquí...

"Una cosa he aprendido en la vida: sólo un hombre o una mujer que plantan una semilla en la tierra o una historia en la mente de alguien o un libro en las manos de otro, serán capaces de salvar el mundo".

Texto_Julia Álvarez
Ilsutración_Rebeca Luciani y Leo Flores

sábado 3 de enero de 2009

Los amorosos, de Jaime Sabines

Vuelvo a leer este poema después de algunos años, ya unos cuantos, y aún me sigo reconociendo. ¿No eran los años los que te hacían madurar? Creo que mi corazón se afilió a otro partido... El día menos pensado me monta un golpe de Estado. Si no... al tiempo.


Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos porque están solos, solos, solos, entregándose, dándose a cada rato, llorando porque no salvan al amor. Les preocupa el amor. Los amorosos viven al día, no pueden hacer más, no saben. Siempre se están yendo, siempre, hacia alguna parte. Esperan, no esperan nada, pero esperan. Saben que nunca han de encontrar. El amor es la prórroga perpetua, siempre el paso siguiente, el otro, el otro. Los amorosos son los insaciables, los que siempre —¡qué bueno!— han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento. Tienen serpientes en lugar de brazos. Las venas del cuello se les hinchan también como serpientes para asfixiarlos. Los amorosos no pueden dormir porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la obscuridad abren los ojos y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos, sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas temblorosos, hambrientos, a cazar fantasmas. Se ríen de las gentes que lo saben todo, de las que aman a perpetuidad, verídicamente, de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua, a tatuar el humo, a no irse. Juegan el largo, el triste juego del amor. Nadie ha de resignarse. Dicen que nadie ha de resignarse. Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, la muerte les fermenta detrás de los ojos, y ellos caminan, lloran hasta la madrugada en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas, a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios una canción no aprendida. Y se van llorando, llorando la hermosa vida.
Texto_Jaime Sabines
Ilustración_Benjamin Lacombe

domingo 28 de diciembre de 2008

Para ti-ti

Porque hay mil formas de meterte en la cama...
Una canción deliciosa, sutil y muy elegante.
The New Raemon, para los curiosos.
Para los impertinentes... ¡tomad nota!


jueves 25 de diciembre de 2008

A falta de sellos... Felicitación virtual

No predico con el ejemplo, lo sé, pero mis recursos económicos, y ya que no tengo el don de la omnipresencia, me limitan en esta "afrenta" de desearos felices fiestas con besos, abrazos y cartas a... los que quiero, a los que estimo, a los que recuerdo, a los que encuentro, a los que admiro, a los que sonríen, a los que guiñan un ojo, a los cómplices, a los alevosos osos, a los que pintan, a los maullan, a los que aman, a los que acunan, a los que duermen como bebés, a los buhos... a los que dibujaron en mí una sonrisa. ¡Feliz navidad y feliz año, pequeños!


© Ilustración de Anita Submarina

jueves 11 de diciembre de 2008

Renuncio a un mundo sin papel

"Año 2054. Mis nietos están explorando el desván de mi casa. Descubren una carta fechada en 2004 y un CD-ROM. La carta dice que ese disco CD-ROM que tienen entre sus manos contiene un documento en el que se da la clave para heredar mi fortuna. Mis nietos tienen una viva curiosidad por leer el CD, pero jamás han visto uno salvo en las viejas películas. Aún cuando localizan un lector de discos adecuado ¿cómo lograrán hacer funcionar los programas necesarios para la interpretación del disco? ¿Cómo podrían leer mi anticuado documento digital? Dentro de 50 años lo único directamente legible será la carta".
*** jeff rothenberg

Acabé el capítulo 45 de Nocilla Dream, de Agustín Fernández Mallo. Volví a leerlo. Había algo que me inquietaba. Volví. Me entró ansiedad. De repente no vi mi vida pasar por delante de mí, pero sin un montón de palabras. Me sentí ridícula. Duarante años he ido archivando mails, mensajes, textos de word... cualquier soporte digital que contuviera palabras hermosas. En los que hubiera algo mágico que me hiciera sentir especial, querida, recordada... que me recordara momentos, personas, espacios, fechas... que fechara el amor, desamor, la ilusión, la risa...

Repaso mental, inventario expresssss:
Mis primeros mails los guardo como oro en paño y llegué a grabar en disketes de tres y medio mis primeras cartas de amor online. Guardé los logs de conversaciones especiales (que habré releido infinidad de veces porque me encanta castigarme con el recuerdo)... Mis primeros mensajes de móvil se perdieron con los cambios de terminales y, al menos, hice la frikada de pasarlos a mano a un cuaderno que guardo en mi mesilla de noche...

En el trabajo uso MAC y los mails que llegan al entourage no pueden leerse en el outlook de mi PC de casa... Si tenemos en cuenta que tengo una vida social muy intensa, que hablo mucho (con lo que también escribo mucho, pero más disléxica porque mis dedos siempre fueron más lentos que mi lengua y, sobre todo, mi cabeza), que me adentré en la era digital hace 10 años... Monumento en Berlín a la Quema de libros

Conclusión:
No soy auditora pero... ¡Madre del amor hermoso! ¿VOY A PERDER TODOS MIS RECUERDOS? Ains, NO QUIERO NI PENSAR LA CANTIDAD DE INFORMACIÓN QUE ES SUSCEPTIBLE DE PERDERSE... ¡Sí! Voy a perder lo que considero el soporte de mi personalidad, lo que algún día me hará recordar qué fui y qué no debo ser...

No he tenido un buen puente. Me he puesto a ordenar cajones, armarios, zapatos... Arriba, en la parte superior de mi armario, advertí la presencia de una gran caja: una caja enorme con cartas, postales, tarjetas de "MIS" y mis... ¿La primera? De 1988, de mi inseparable Igel. La última, de hará unos meses, de mi ELEfantito. 20 años de palabras de todos los que fueron y aún son. Palabras que puedo tocar, oler... Me puse muy contenta... Y es que lo escrito, es para siempre.

p.d: ¡Ah! Y por favor... Escríbeme una carta ;)

lunes 1 de diciembre de 2008

¿Dónde van los globos?

Tenía mis dudas e, incluso, me daba algo de miedo hacer el experimento... Pero... ya tengo la solución.


Le ballon
Cargado por ddbparis


Escuchad la música, es de una sensibilidad deliciosa.
Hoy quiero, necesito, ser un globo.

sábado 29 de noviembre de 2008

¡Para comerte mejorrrr!

He tenido unas semanas con poco tiempo y menos ánimo como para entregarme a escribir, pensar y, en definitiva, dedicar tiempo a 'mis palabras'. ¡Pobres ellas! Las tenía por ahí abajo tratando de subir hasta mi boca y ¡ZAS! me comía un trozo de magdalena (por ejemplo) para matar la ansiedad y volvían a bajar. Es muy duro para la palabra 'lobo' trepar desde las entrañas de mi tripota hasta mis labios cargada con 'magdalena'. Mucho peso, ¡ains!
Menos mal que tengo siempre a mi ELEfantito soplándome y, cuando se me mueve el flequillo, mi frente se despeja y recuerdo cuánto me gusta leer, ver, mirar, oler, sentir, pintar, tralala tralalá... Así que, esta semana me mandó la historia que ahora os dejaré leer... y al ver el site del escritor me he puesto muy contenta porque él mismo se define como "Domador de palabras".
Las somete todos los días a un curioso y exhaustivo entrenamiento. Les redobla las esquinas, les rebusca los recovecos...
Y cuántas veces no me habré sentido 'rara' por dar demasiada importancia a las palabras... Y cuántas veces no me habrán y habré cuestionado por darles demasiado crédito y "coleccionarlas". Y cuántas veces no he querido más que leer alguna hermosa antes de dormir porque, sintiéndolo mucho, me hacen sonreir y siento que me acurrucan y, por fin, puedo dormir.
...Por aquella manía que tienen de decir lo que callan, de sugerir lo que no han dicho, las palabras nunca son lo que parecen.
Y qué agradable es ver cuántos 'raros' hay que dicen cosas que me hacen sentir que los soñadores no estaremos de moda pero... haber los 'ailos'.
********************

No recuerdo a dónde iba, pero sí que paladeaba unos versos. Me gusta hacerlo. De niño chupaba regaliz por las calles; hoy rumio palabras. No hacen el viaje más corto, pero lo hacen más viaje. Llovía. De pronto, me asaltó una pregunta:
- ¡Alto, esto es una pregunta! ¡Arriba las manos...! Bueno, mejor no las retires del volante. Pero no intentes hacerte el listo y contesta: ¿Para qué sirve eso de leer?
-Leer –
me digo en cuanto se me pasa un poco el susto. Las preguntas no siempre son inofensivas, aunque la verdad es que esta parece buena-. ¿Para qué sirve leer?
- ¡Para comerte mejor!
–contesta raudo el lobo feroz que siempre viaja conmigo. Tengo que quitarme la manía de hablar solo cuando voy de viaje.
-Calla, hombre. No te preguntaba a ti –le digo, aunque sonrío por dentro. La verdad es que tiene razón, pero no debe enterarse o se pondrá muy pesado. Además no tiene mérito, siempre contesta lo mismo.
- ¡Ay, si yo supiera leer! –sigue él-. Léeme por favor.
Bromeando, le leo el primer cartel que pasa: “Caudete. 30 kilómetros.”
-¡Oh, Caudete. 30 kilómetros! ¡Qué bonito suena! ¿Cómo será Caudete? Me lo imagino azul y con peligros en el camino. Sí, eso es, lleno de cazadores o de leñadores o de leñadores-cazadores...
-Lobo.
-¿Qué?
-Sabes leer mejor que muchas personas humanas.
-Pero si yo no conozco las letras.
-Da igual.
- Ah
–dice y parece reflexionar, aunque yo sé que no lo ha entendido del todo.
- Gracias –le digo.
- ¿Por qué?
- Me has hecho pensar.
-De nada. Al fin y al cabo soy un personaje de cuento. Es mi obligación.

© Ilustración de Pablo Bernasconi
Relato de Pablo Albo

miércoles 29 de octubre de 2008

Madrid Je T'aime

17:30 de un domingo. Ambos acuden con la duda de que, con el retraso de la hora, el otro haya o no llegado al encuentro.
Sube la escalinata de la izquierda....
Sube la escalinata de la derecha...
Último peldaño...
Penúltimo peldaño, ufff.

Se encuentran arriba y sonríen: al mismo instante, el mismo gesto, a la misma hora.
—Hola, nen@—,
al unísino.
Él lleva su guitarra y ella no lleva ninguna letra preparada. Un trovador del siglo 21 con sus vaqueros, deportivas, una camiseta de manga larga y su bufanda.
—Pareces Gala hará unas décadas—,
le vacila al caballero mientras se acerca para darle un beso. Echan un vistazo y buscan un lugar por el Templo de Debot donde sentarse...

Hace una tarde estupenda y, mientras él toca algunas melodías, ella trata de reconocerlas en las siluetas de las nubes.
—¿No has pensado alguna vez que las nubes son como el Test de las manchas?—, susurra ella.
—Es el test de Roche—, afina él con ironía.
—¡¡¡Ya lo sé!!! Pero ¿a que es como ese test...?
Justo en ese instante, ella veía en la siguiente nube una bailarina de Degás y él la Catedral de Burgos (o una magdalena).

A las 19:00 fueron a tomar un postre al Jardín secreto.
— Tarta de queso para compartir y... para mí... ¡una infusión de viento y olas! Y... ¿tú qué quieres?— preguntó ella entusiasmada.
— Yo... mmm, ¿un batido de tiramisú?
Se miraban entre los cristales, la tortuga de madera, los ositos de chocolate... y quitaban romanticismo aludiendo al miembro viril de algún amigo o los motes de la infancia.
— No te enamores—, susurraba él enamorándola.
— No cojas adicción a mi piel—, desafiaba ella mientras le acariciaba la cara con una mano. Mientras, la pierna de él encontraba el pie de ella.


21:00 de un domingo ámbar.
—Te invito a un local de música en directo—, resolvía él llevándose el último pedazo de tarta a la boca.
Fueron hacia el Parque del Capricho en el coche de un trovador que sustituyó su corcel blanco por 90 caballos a ruedas. Todavía no había anochecido.
— ¿Y dan música en vivo a estas horas?
Él se bajó del coche tras apagar el motor...
— Escéptica, sígueme.
Ella le siguió con los ojos cerrados. El abrió la puerta de detrás de su coche. Entraron, un portazo. Él puso el Cd del coche... Ella sonrió.
— Música en directo y personalizada—, conluyó él con media sonrisa de lado.

Ella se inclinó hacia él y acarició con su nariz su cara. "Me encanta cómo hueles....", y rozó con su lengua el labio inferior de él, "me encanta cómo sabes..."

Poco a poco la tarde se oscurecía... Un botón cedía. Un tirante caía. Un beso en el cuello... Una nube pasaba...
Ninguno advirtió su forma.


martes 28 de octubre de 2008

La vaca estudiosa

No sé por qué me acordé el otro día de esta canción. Puede que porque estaba malita -he estado unos días desaparecida por esto- y siempre siempre, cuando he estado malita, me han puesto de pequeña mi Cuenta Cuentos. Me sé esas cintas de memoria. Me acuerdo de Gobolino, el gato embrujado (que soñaba con ser un gato faldero), de Más sabia que el Zar, de Palitroque y la abuela Sarmiento... En realidad, no sólo los recuerdo sino que forman parte de mis recursos a la hora de explicar algo que asumo como importante para mí. ¿Qué tendrán los cuentos que me llenan tanto? Supongo que lo máximo con lo mínimo. Palabras sencillas y una moraleja clara: da igual quién seas, de dónde vengas y qué piensen los demás de ti; siempre, siempre si quieres algo "puedes".
Esta entrada va para los valientes, los opositores, para los que suman balances y suspiran con guiones, para los que andan con zapatillas rojas porque quieren ser como Dorozy, para los que viajan a Nueva York para encontrar un amor que estuvo siempre a la puerta de casa, para los que pulsan Play esperando un verso dedicado, para los que llevan traje pero lloran como bebés, para los que desafían al mal tiempo con buena cara (cómo te fastidia, don tiempo, eh?), para los que dicen al dolor "ven que aquí estoy yo, más te vale hacerte amigo mío, monín", para los emprendedores que llevan una púa en el bolsillo, para los que roban besos, suspiran versos... Para todos y para ti.

Había una vez una vaca
en la Quebrada de Humahuaca.
Como era muy vieja, muy vieja,
estaba sorda de una oreja.
Y a pesar de que ya era abuela
un día quiso ir a la escuela.
Se puso unos zapatos rojos,
guantes de tul y un par de anteojos.
La vio la maestra asustada y dijo: "Estás equivocada".
Y la vaca le respondió:"¿Por qué no puedo estudiar yo?"
La vaca, vestida de blanco,
se acomodó en el primer banco.
Los chicos tirábamos tizas y nos moríamos de risa.
La gente se fue muy curiosaa ver a la vaca estudiosa.
La gente llegaba en camiones, en bicicletas y en aviones.
Y como el bochinche aumentabaen la escuela nadie estudiaba.
La vaca, de pie en un rincón,rumiaba sola la lección.
Un día toditos los chicos se convirtieron en borricos
y en ese lugar de Humahuaca la única sabia fue la vaca.


Canción de Elena Walsh
© Ilustración de Pablo Bernasconi

jueves 9 de octubre de 2008

Menú para el mal de amores

¡Consejos vendo que para mí no tengo!
[Me han chivado el refrán; no soy capaz de memorizar ni uno sin hacerle algún tipo de cambio, modificación, arreglo... Diríase una performance].

Y no sé muy bien por qué estoy tan monotemática. Y no sé si soy yo o sos vos, pero últimamente lo veo, escucho y vivo en todas partes: el mar de amores.

Como no soy profeta en "mi tierra" quería pediros que me chivéis (os sopléis) consejos para ver estas situaciones desde otra perspectiva: con menos lágrimas, con más humor, con menos frivolidad, con más calor, con menos tesis y más espárragos (que depuran).

Empiezo con alguno que me han dado y espero que os animéis a 'poner la mesa', que el desamor atrae rápido a los constipados, ¡achis!

*** Si siempre se comparte la belleza del mundo, solo aprecias la mitad. Si nunca la compartes, ¡qué más da! De todo tienes que vivir y de todo que esperar.

*** Más vale sufrir por algo que sufrir por nada. So, acostúmbrate, tréguate, y no sufras por encima de los 6 puntos en escala Rischter.

*** No tengas prisa, corazón, en encontrar un corazón, que los corazones huyen de las prisas.

*** El amor, el sinamor y la soledad son tan cálidos como la nieve, tan fugaces como la tortuga, tan sencillos como el cómo y tan fulminantes como el cuándo. Como los planetas y como los gases gruesointestinales, orbitan, crepitan, vienen y van. ¿Qué le vamos a hacer? Se me ocurre de momento que afinar durante 10 aplicados años la cualidad de no pensar.



martes 7 de octubre de 2008

Mujer entre peces

Citas imposibles, relaciones de naufragio, relaciones basadas en el sexo, la circunstancia o el perdón. Todas, respetables. Pero me sigo inclinando por los "no sé por qué, pero le amo". Amo lo inesperable, lo mágico... Ójala fuésemos peces.


"Una mujer nadaba entre peces. Yo era uno de ellos. Ese día el mar estaba en calma. Yo también. Hasta que ella se zambulló. Y la vi. Tenía el cuerpo mórbido y el cabello oscuro. Nunca había visto un pez así. Algo me deslumbró. Puede que fuera el agua translúcida. Hacía sol. O puede que fuera ella. Nadie, hasta entonces, se había bañado allí. El caso es que, mientras mis congéneres la flanqueaban juguetones, yo tuve curiosidad por averiguar qué clase de pez era aquella mujer. Me aventuré entre sus piernas y me aprisionó entre sus muslos, coleé hasta que me soltó. Creo que le gustó, porque lo hicimos más de una vez. La invité a venir conmigo mar adentro y ella me propuesto seguirla montaña arriba. No pudo ser. Tuvimos que encontrarnos en citas clandestinas. En las esquinas del agua y a orillas del horizonte".
Gonzalo Suárez

domingo 28 de septiembre de 2008

Mi credo


Hoy estoy por gritar y por gritarte. Ojala hubiera luna llena para poder abofetearla con mi voz.
Escucho Al respirar, de Vetusta Morla, mientras escribo, por no ahogarme. Pero me ahogo…
Y si me ahogo es porque no me entran las palabras en la boca, no me caben. Las derramo por la comisura de los labios para no atragantarme…
Y quiero respirar,
tan fuerte que se rompa el aire…

Te veo y no te reconozco.
Creía haberte encontrado. Y no, una vez más me equivoqué contigo.

Creo en las casualidades, es la única religión en la que tengo fe. Aún sabiendo que estas pueden forzarse, aún sabiendo que la casualidad no es más que la estética que el hombre confiere a una determinada circunstancia para convertirla en credo, creo en ellas. Porque, idiota de mí, aún sigo creyendo en ti.
Sigo creyendo en que antes que tú estaré yo; en que guardarás todas las notas que abandoné en alguna de las paredes de tu casa; en que mi piel siempre será la droga más dura, aunque mis arrugas rodeen tus dedos; en que te darás la vuelta mil veces para despedirme antes de que desaparezca ante tus ojos; en que volverás; en que te irás y me echarás siempre de menos, siempre... Creo en que los años no restarán ni una de las taquicardias que me provoca tenerte cerca, en que dueles, en que seguirás haciendo feliz y miserable a tantos, en que otras te besarán y te cantarán –¡que sepan quién eres, que lo sepan antes de acercarse a ti!–, sigo creyendo en que te necesito para ser por completo yo…

Quiero verte… quiero tenerte. Te odio porque te necesito.
Idiota, idiota de mí. Aún sigo creyendo en ti, 'Amor'.

“Y tu silencio, retumbando, ahoga mi voz en el vacío inerte”. Y me ahogo, me ahogo... Y no puedo respirar.

jueves 18 de septiembre de 2008

Madrid Je T'aime


Escucha a Kate Nash apoyada en el mostrador, esperando. Apenas sabe decir una frase en inglés más allá de ‘I´m single, I’m funny, I feel good’. Le gustan los extranjeros y lo del idioma no quiere que sea un handicap para tener un romance con uno. Todos los días, a la hora de la comida, sale del estanco en el que trabaja y, con comida en mano, se sienta en uno de los bancos que hay frente al Museo del Prado. Picotea un poco de queso —cada día lleva una variedad distinta: gruyere, emmental, cheddar, de cabra, azul…— y da pequeños sorbitos a un refresco que se compra en el bar de la esquina. Con la ampliación del Prado, este está de moda y nada como ver toda variedad de hombres extranjeros en procesión: los piel terrosa, atractivos; los piel oliva, apasionados en la cama; los color cerdito, buenos compañeros de actividades extraescolares; los mantequilla, dulces… Como nunca ha salido de Madrid, salvo aquella vez que tuvo que ir a Asturias a un entierro, no tiene identificados a los hombres por países. Por eso ha inventado una pantonera personal que no incluye a los madrileños: gris ornitorrinco.
Los extranjeros no sólo le resultan exóticos, no. Siente que están tan desubicados, tan fuera de lugar y de su entorno como ella.
- Hi, ¿Puerta de Alcalá, per favor?

Frunce el ceño tratando de dislumbrar el color de la cara de la que procede ese acento masculino que nada tiene que ver con el de las pelis en versión original americanas que devora con pepinillos en vinagre en mano. Pero el sol le da en los ojos y sólo ve sombra. La voz vuelve a preguntar por la Puerta de Alcalá. Le gusta su voz.
- I´m single, I’m funny, I feel good.

El hombre sonríe, pliega su mapa y se sienta a su lado. "Color cerdito", piensa ella. Y tantas ganas tenía de enamorarse que...
Dos extranjeros en una ciudad inhóspita. El único lugar donde la incomunicación puede ser el triunfo de una relación.
¿Jugamos a enamorarnos?