
Terracita madrileña.
Dos amigos conversan, o marujean -que para el caso es lo mismo-.
Un pistacho a la boca, ñam ñam, una almendra, sorbo de tinto...
- Y ya estoy harta de pasar desapercibida. No quiero un novio, ni quiero enamorarme, ni que me amen locamente...
Trago largo del tinto de verano, el oyente mete una patata en su boca, ñam ñam. Termina de tragar...
-... no quiero un 'para siempre' ni el mejor polvo de mi vida. Sólo quiero no sentirme una más, quiero que me miren como si fuera especial, con ojos de sorpresa, que me busquen toda la noche con los ojos... aunque haya dos morenas y una rubia bailando la Macarena a su lado...
Su amigo juega ahora con un hielo en la boca que secuestró del vaso en el tercer trago al tinto de verano...
- ... que me busquen porque les intereso, aunque sea sólo para esa noche, o para esa tarde con tostada y café, pero que me hagan sentir que durante ese rato es conmigo con quien quieren estar...
Ñam ñam, trago, ...
- Quiero eso, sentirme especial y no invisible que ya no sé si ponerme escote o ir con un libro de Sócrates bajo el brazo. Quiero colarme en la memoria poética de alguien...
Sonido de kikos masticados.
-... Bueno, eso o que al menos el tío mienta muy bien.











