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viernes, 14 de agosto de 2009

Un tinto de verano


20:00 de la tarde, un día de cualquier verano.
Terracita madrileña.
Dos amigos conversan, o marujean -que para el caso es lo mismo-.
Un pistacho a la boca, ñam ñam, una almendra, sorbo de tinto...

- Y ya estoy harta de pasar desapercibida. No quiero un novio, ni quiero enamorarme, ni que me amen locamente...

Trago largo del tinto de verano, el oyente mete una patata en su boca, ñam ñam. Termina de tragar...
-... no quiero un 'para siempre' ni el mejor polvo de mi vida. Sólo quiero no sentirme una más, quiero que me miren como si fuera especial, con ojos de sorpresa, que me busquen toda la noche con los ojos... aunque haya dos morenas y una rubia bailando la Macarena a su lado...

Su amigo juega ahora con un hielo en la boca que secuestró del vaso en el tercer trago al tinto de verano...
- ... que me busquen porque les intereso, aunque sea sólo para esa noche, o para esa tarde con tostada y café, pero que me hagan sentir que durante ese rato es conmigo con quien quieren estar...

Ñam ñam, trago, ...
- Quiero eso, sentirme especial y no invisible que ya no sé si ponerme escote o ir con un libro de Sócrates bajo el brazo. Quiero colarme en la memoria poética de alguien...

Sonido de kikos masticados.
-... Bueno, eso o que al menos el tío mienta muy bien.

domingo, 24 de mayo de 2009

Marketing directo



BRIEFING A CREACIÓN
Producto o servicio: El chico ideal
Cliente: Mujeres decepcionadas S.A.

1. SITUACIÓN DE PARTIDA
Nuestro cliente, tras varias relaciones fallidas y distintas estrategias llevadas a cabo por encontrar a un hombre que sea lo que parece ser y que las haga sentir especiales, demanda un producto que le devuelva la confianza en sí misma y en el género masculino.

2. OBJETIVOS DE LA CAMPAÑA
Esta campaña persigue la satisfacción plena, psicológica y sexual, de las mujeres de esta compañía. Para ello creará a un hombre a la medida de su cliente que evite decepciones, fracasos, desengaños y frustración femenina. Ante la satisfacción de las primeras seremos capaces de captar a nuevas consumidoras mediante un producto de calidad y notoriedad.

3. DESCRIPCIÓN DEL PRODUCTO O SERVICIO Y DE SUS VENTAJAS PRINCIPALES
- Hombre atractivo, más que guapo, en gestos, forma de hablar, de vestir…
- Con personalidad suficiente como para no jugar a patios de colegio y decir qué quiere y cuándo.
- ¡Ah! Los patios de colegio no excluyen una persona capaz de jugar, esto es, hacer de lo cotidiano algo fabuloso que suscite la sonrisa (y muchas otras veces la carcajada).
- Que sea sincero con sus sentimientos, empáticos con los de ella, y no sea orgulloso para pedir perdón.
- Trabajador y aventurero.
Educado y que tenga cierto punto de canalla.
- Que sea generoso, tolerante…
- Que no tenga miedo al sexo y esté dispuesto a dar y a que le sorprendan…

Ventajas del producto: mujeres felices, satisfechas, menos competencia en los bares de alterne, mujeres con la autoestima más alta y menos escépticas...

Sinceramente, todo el mundo sabe que la publicidad y el marketing mienten.
Pásate a la vida de verdad y toma riesgos... porque el amor no ha de ser elección sino accidente.
¡Ah! Además, no se usa photoshop.

sábado, 16 de mayo de 2009

Nostalgia

La culpa de cómo me siento es de cómo soy.

Y por eso, hoy dedicaré toda la música a mi alcance a arañarme, para pegarme, para dolerme.

Evitaré los cubatas y alzaré las copas, con sidra, para brindar por los fracasos del amor.

Nostalgias, de Concha Buika

Quiero emborrachar mi corazónpara borrar un loco amorque más que amor es un sufrir…Y aquí vengo para eso,a borrar antiguos besosen los besos de otras bocas…Si tu amor fue “flor de un día”¿a qué causa es siempre mía esa cruel preocupación? Quiero por los dos mi copa alzar...
Para poder así brindar por los fracasos del amor.
Nostalgia…


martes, 14 de abril de 2009

Se busca

En el autobús…
Hice que me interesaba su lectura…
Me hice la interesante…
Acaricié levemente su cuerpo con el mío…
Una sonrisa esquiva…
Ladrón de guante blanco, ladrona…
Café, halagos, algún silencio en el lugar y momento oportuno…

Las persianas subidas de par en par. La habitación perfumada. Colé mis dedos por sus ojales y mi aliento por sus orejas mientras mi lengua se aventuraba con sus pendientes. Tintineo feliz, respiración risueña… Acariciaba su pelo mientras entreabría sus muslos… La desnudé… me desnudó… Me respiraba…
Y puntos suspensivos,… y puntos suspensivos… y banda sonora y más ies, más signos de puntuación, más oraciones y verbos, y onamotepeyas… más, más… más.

Había sido siempre una perfecta ladrona de guante blanco. Olvidé que también había que serlo de calcetines.
Convivimos con ellos. Parece que están bajo nuestros pies, nos hacen creer que están bajo nuestros pies pero tienen estrategias más que depuradas para vengarse de todo el martirio al que los sometemos con absoluta superioridad moral. ¡Dios! La tenía en el bote a esa preciosa lectora de Kundera y ¡zas!, un siete en mis medias, que más que un siete era un ocho elevado a la décima potencia. Sabía esa mañana que me la tenía preparada desde que la separé de su pareja, una delicada media gris perla con liga bordada. No pude evitarlo, una carrera se había apoderado de ella y ese día no había bota ni falda que pudiera ocultarla… Se lo dije, calló en silencio y se vengó ensuciando mi intachable CV de amante diurna.
Estrategias depuradas, sí, muy depuradas: pelotillas en el talón, un roto mostrando el mejillón en el probador de Mango… “Tu reputación social, tus citas de alcoba y tus fiestas de pijamas peligran…”.
Me hice con El manual del calcetín salvaje, de Pablo Prestifilippo, un libro imprescindible para identificar todas las patologías y especies de calcetines, medias y similares que atentan contra nuestras vidas. Con libro en mano y como una perfecta antropóloga calcetiniana me puse a inspeccionar mi cajón de los calcetines. Apilados en maraña los había con rayas, purpurina, de colores neutros, otros escandalosamente extravagantes, de media, medias de hilo, medias de seda, ligas… Una gran fauna pero con una nota común: toda ella estaba domesticada.

Problema, de momento, controlado. En mi cajón no había ningún salvaje, ni ninguna facción preparando el motín antisistema, ninguna huelga a la vista… Todas las especies estaban diferenciadas y saneadas de cualquier posible infección bacteriana.

Llamada de teléfono desde número desconocido…
Interesante…
Me ducho, me perfumo, me visto eligiendo minuciosamente lencería, atuendo y complementos…

Salgo a la calle y… ¿qué es eso? Pequeño, brillante, tímido y apocado… Me acerco, lo recojo con dos deditos… Un calcetín diminuto me miraba (o yo lo miraba a él) tembloroso.

¿Un bebé calcetín? ¿El zapatito de una Cenicienta bebé? Busqué mentalmente en el Manual del calcetín salvaje. Ninguna mención sobre calcetines de esas pequeñitas características.

Me dio miedo presentarme a la cita con el bebé calcetín. ¿Y si lloraba? ¿Y si empezaba a oler y no tenía con qué cambiarlo? ¿Y si empezaban a gritar todos los calcetines de las tiendas del Calzedonia? ¿Y si aparecía su madre y pensaba que lo había secuestrado? Ains, no sé qué hacer… Me siento como en Tres solteros y un biberón… He improvisado una cuna con una zapatilla antigua, así, al menos, el olor le hará sentirse como en casa. Cada día está más guapo, más rojo y más salado. Me da miedo cogerle cariño.
Por eso pongo este anuncio y un retrato del pequeño calcetín. Si supieran dónde está su mamá o si pudieran darme unos consejos hasta que ésta aparezca se lo agradecería mucho, mi vida sentimental se está resintiendo mucho.
Gracias

domingo, 8 de febrero de 2009

No puedo pensar en Madrid... ni en su reloj


La estación de tren no huele a galletas... huele a sándwich del Rodilla.

Sube a toda prisa el último tramo de escaleras mecánicas. Agua, quiere agua. En el andén la espera.
- ¡Llegué! —guiña un ojo— ¿me da tiempo ir por un sándwich?
- Claro pero... ¡corre! —anima la muchacha, imitando con su dedo el caminar de las agujas del reloj.

Gravita sobre sus pasos, su bufanda simula la estela de una estrella fugaz.
Planta -1.

Se pone a la cola de... ¿1... 2... 3...? Tres personas esperan su turno. Taconea esperando el suyo.

- ¡Venga! —piensa— Dale el cambio ya —apremia mentalmente a la chica del mostrador—. Dos, aún quedan dos, me va a matar como perdamos el tren.


Una mano agarra su cintura en una caricia y sigue caminando. Mira la mano, sigue su estela, gira el cuello hacia atrás...


TIC tac TIC tac TIC.
[El tiempo se para. El aire que respira se ha estancado en su pecho provocando un tsunami en su interior. Brotan las lágrimas y abre los ojos perpleja al encontrar charcos en lugar de pozos secos. Gira de nuevo sobre sí misma mirando al mostrador. No hay reloj; el único dígito, el del atún con tomate: 2,15.
- No tiene remedio —exclama al fin—, es muss ein.]

- ¿Siguiente?
Corre en dirección contraria con maleta en mano; cinco metros, lo que le parecen 50. Le adelanta y le abraza con todo el cuerpo al tiempo que le murmura:
- Que sepas que te odio.

El muchacho no se sorprende al verla, al sentirla. Sonríe. Sonrisa de medio lado, sonrisa de ladrón, sonrisa etrusca, sonrisa.

- ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué no has contestado a mis mensajes? —la niña hace pucheros entre pregunta y pregunta.

Le mira a los ojos. Ojos de mar, ojos a sabor de higos, ojos sin legañas, ojos.

- Porque era una apuesta perdida de antemano. Y no hay droga más dura que el roce de tu piel, Estela.

[ El TIC tac sigue ahogado en el TIC. Le abraza con todo el cuerpo, trata de volver a memorizar su olor, su calor... siente que jamás se fue, recuerda que él era ola al hacerle el amor, que se mecía entre sus dedos, que se ahogaba al pronunciar su nombre en una eterna sonrisa].

- Me voy —concluye Estela en un pálpito, con sorpresa, con un TIC.

No mira atrás, tiene pánico a convertirse en estatua de sal.

- ¡Le odio, le odio, le odio!... aún le quiero.

TAC.

http://nityayang.blogspot.com/2008/05/una-apuesta-perdida.html

jueves, 5 de febrero de 2009

Soledad+Soltería=¿Amor?

© Foto de Kekakamara

Dolores de pie, junto a una mesita, con el teléfono en la mano. Es media tarde. El sol sólo mancha la pared de la izquierda. Frente a la ventana una butaca, a los pies de ésta, Paco tumbado boca abajo. Dolores, en penumbra, cuelga el teléfono. Entra en foco ensimismada.

Dolores: Yo es que estoy alucinada, ¿qué se va a casar? ¡Pero si le conoció hace seis meses! No entiendo nada... No lo entiendo... ¿te he dicho que no lo entiendo? Un poco cínica, ¿no? (Con voz de burla) "Dolores, se está mucho mejor sola, tienes todo el tiempo del mundo para ti y para ti; Dolores, pásatelo bien y encuentra a un tío que te vuelva loca", ¡bah!
Paco: (sube una 'ceja')
Dolores: Ya ya ya, ya sé qué estás pensando pero no, no le vuelve loca. Me ha dicho que les gustan las mismas pelis, que así podrá ir a la boda de Marta con pareja, que salen a cenar con otras parejas... ¡Por dios! Si parece que el no estar solo es un motivo tan poderoso como el mismo amor. Una medalla, nene, te lo digo yo, hoy en día tener pareja es como quien muestra su título en la pared.
Paco: (se levanta y, con aire taciturno, se pone a mirar por la ventana)
Dolores: Paco, no, no estoy celosa, todo lo contrario, es que me pone de los nervios que vayamos de mujeres independientes, preparadas, autosuficientes, excepto para coser un botón, que todo hay que decirlo, y después de sacar una carrera necesitemos a un tío para que nos lleve al cine. Pero, ¿y el amor? Porque digo yo que éste jugará algún papel, ¿no?
(Dolores se pone al lado de Paco a mirar por la ventana... una procesión de 'calcetines' deambula de la mano por la calle). Mira, yo sólo digo que si quieres compañía pues que te compres un perro... Paco, ¿Paco?

Paco, en una esquina, chupa una pelota de goma...
Dolores: ... Aunque pensándolo bien (suspira)... los perros ya no son como los de antes.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Madrid Je T'aime

17:30 de un domingo. Ambos acuden con la duda de que, con el retraso de la hora, el otro haya o no llegado al encuentro.
Sube la escalinata de la izquierda....
Sube la escalinata de la derecha...
Último peldaño...
Penúltimo peldaño, ufff.

Se encuentran arriba y sonríen: al mismo instante, el mismo gesto, a la misma hora.
—Hola, nen@—,
al unísino.
Él lleva su guitarra y ella no lleva ninguna letra preparada. Un trovador del siglo 21 con sus vaqueros, deportivas, una camiseta de manga larga y su bufanda.
—Pareces Gala hará unas décadas—,
le vacila al caballero mientras se acerca para darle un beso. Echan un vistazo y buscan un lugar por el Templo de Debot donde sentarse...

Hace una tarde estupenda y, mientras él toca algunas melodías, ella trata de reconocerlas en las siluetas de las nubes.
—¿No has pensado alguna vez que las nubes son como el Test de las manchas?—, susurra ella.
—Es el test de Roche—, afina él con ironía.
—¡¡¡Ya lo sé!!! Pero ¿a que es como ese test...?
Justo en ese instante, ella veía en la siguiente nube una bailarina de Degás y él la Catedral de Burgos (o una magdalena).

A las 19:00 fueron a tomar un postre al Jardín secreto.
— Tarta de queso para compartir y... para mí... ¡una infusión de viento y olas! Y... ¿tú qué quieres?— preguntó ella entusiasmada.
— Yo... mmm, ¿un batido de tiramisú?
Se miraban entre los cristales, la tortuga de madera, los ositos de chocolate... y quitaban romanticismo aludiendo al miembro viril de algún amigo o los motes de la infancia.
— No te enamores—, susurraba él enamorándola.
— No cojas adicción a mi piel—, desafiaba ella mientras le acariciaba la cara con una mano. Mientras, la pierna de él encontraba el pie de ella.


21:00 de un domingo ámbar.
—Te invito a un local de música en directo—, resolvía él llevándose el último pedazo de tarta a la boca.
Fueron hacia el Parque del Capricho en el coche de un trovador que sustituyó su corcel blanco por 90 caballos a ruedas. Todavía no había anochecido.
— ¿Y dan música en vivo a estas horas?
Él se bajó del coche tras apagar el motor...
— Escéptica, sígueme.
Ella le siguió con los ojos cerrados. El abrió la puerta de detrás de su coche. Entraron, un portazo. Él puso el Cd del coche... Ella sonrió.
— Música en directo y personalizada—, conluyó él con media sonrisa de lado.

Ella se inclinó hacia él y acarició con su nariz su cara. "Me encanta cómo hueles....", y rozó con su lengua el labio inferior de él, "me encanta cómo sabes..."

Poco a poco la tarde se oscurecía... Un botón cedía. Un tirante caía. Un beso en el cuello... Una nube pasaba...
Ninguno advirtió su forma.


jueves, 18 de septiembre de 2008

Madrid Je T'aime


Escucha a Kate Nash apoyada en el mostrador, esperando. Apenas sabe decir una frase en inglés más allá de ‘I´m single, I’m funny, I feel good’. Le gustan los extranjeros y lo del idioma no quiere que sea un handicap para tener un romance con uno. Todos los días, a la hora de la comida, sale del estanco en el que trabaja y, con comida en mano, se sienta en uno de los bancos que hay frente al Museo del Prado. Picotea un poco de queso —cada día lleva una variedad distinta: gruyere, emmental, cheddar, de cabra, azul…— y da pequeños sorbitos a un refresco que se compra en el bar de la esquina. Con la ampliación del Prado, este está de moda y nada como ver toda variedad de hombres extranjeros en procesión: los piel terrosa, atractivos; los piel oliva, apasionados en la cama; los color cerdito, buenos compañeros de actividades extraescolares; los mantequilla, dulces… Como nunca ha salido de Madrid, salvo aquella vez que tuvo que ir a Asturias a un entierro, no tiene identificados a los hombres por países. Por eso ha inventado una pantonera personal que no incluye a los madrileños: gris ornitorrinco.
Los extranjeros no sólo le resultan exóticos, no. Siente que están tan desubicados, tan fuera de lugar y de su entorno como ella.
- Hi, ¿Puerta de Alcalá, per favor?

Frunce el ceño tratando de dislumbrar el color de la cara de la que procede ese acento masculino que nada tiene que ver con el de las pelis en versión original americanas que devora con pepinillos en vinagre en mano. Pero el sol le da en los ojos y sólo ve sombra. La voz vuelve a preguntar por la Puerta de Alcalá. Le gusta su voz.
- I´m single, I’m funny, I feel good.

El hombre sonríe, pliega su mapa y se sienta a su lado. "Color cerdito", piensa ella. Y tantas ganas tenía de enamorarse que...
Dos extranjeros en una ciudad inhóspita. El único lugar donde la incomunicación puede ser el triunfo de una relación.
¿Jugamos a enamorarnos?



martes, 2 de septiembre de 2008

El amante bilingüe

Llevo todo el día delante del ordenador, sin apenas levantar la cabeza. He comido en mi mesa mientras seguía corrigiendo palabras por otras palabras. Ser una fetichista de las palabras, coleccionarlas, estar rodeada de ellas y sentirte sola, ¡qué ironía!
18:30 No sé si quedarme más tiempo en la oficina por no evidenciar mi vida conmigo. Deambulo por el pasillo hasta el ascensor de forma imaginaria. Llego a la calle, respiro y… No me espera nadie. Me quedaré algo más para adelantar trabajo. Miro el correo de vez en cuando por ver si alguien, quien sea, se ha acordado de mí. Palabras, más palabras. Me da igual de quién sean, sólo me importa lo que digan, lo que signifiquen, lo que me evoquen…
21:10 He puesto en el plato una rebanada de pan bimbo bien mojada en mermelada. Rebosa azúcar, rebosa… Enciendo el ordenador mientras bebo a pequeños sorbos la infusión de roibbos que me he preparado…


Buzón de entrada: 1 mensaje nuevo
Asunto: Por oírte


Buenas tardes:
Te escribo porque estoy pensando en ti. Tengo los cascos del MAC puestos y, de vez en cuando, escucho el audio de tu voz y miro tu foto. Me he masturbado en el bar donde desayuno. En la cena pensé en ti. En lo fácil que me resulta hablarte de mí, de lo a gusto que me siento. Mirándolos a todos me di cuenta de que con cada uno de ellos tengo una relación parcial: tan sólo conocen una parte de mí y no entenderían el resto. Contigo empiezo de cero, puedo contarte un global porque no me conocías.Es la misma sensación que tuve cuando estuve un año viviendo en Tenneessee. Pude construirme otra vez de la nada, sin los esquemas prefijados de años de conocimiento personal. No es el desear tu cuerpo, tu boca, tus manos… No me estoy enamorando de ti. Tengo miedo porque contigo hablo de mí y de todo. Si soy profundo es porque tengo a una persona profunda y fascinante al otro lado. Sacas muchas cosas buenas de mí; no me había pasado nunca y estoy sorprendido. Estoy casi seguro que nos defraudaríamos si nos encontráramos ahora mismo, porque nosotros somos las palabras. Eres todo como te leo y la realidad nos haría distintos. Te comería el coño como si fuera la última cosa que pudiera hacer… pero no sería de la forma que tú imaginas que te lo haría. Quizás sería mejor, pero no sería de la misma.

Quiero continuar eyaculando con tus palabras.
Me generas un cariño inmenso, a la par de una excitación impresionante.
Tienes algo.
Tienes una voz preciosa.

Remitente:
belen.alonso@grupomilchan.com
Destinatario:
belenuchi@yahoo.es
Hora de envío: 19:05


21:40 Todas las mujeres necesitan un amante. Yo tengo un amante de verbos, metáforas, sinestesias... Ha logrado enamorarme sin mostrarme su rostro, excitarme sin tocarme la piel... ¡Qué angustia vivir en los pronombres! Yo no quiero un "tú", quiero un nombre y un apellido.

Son las 21:43 minutos. Voy a apagar el ordenador, esa gran puerta al mundo, por no ser testigo directa de lo sola que me siento.

Las evidencias son redundantes y yo ya voy por la tercera.