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domingo, 7 de noviembre de 2010

Si necesitas dormir


De pequeña los escuchaba siempre que estaba enferma. Aun hoy los escucho, y sin termómetro. Espero que os guste...

(Al señor Acosta: algún día se lo doblaré con mi voz, "palabra")

martes, 14 de abril de 2009

Se busca

En el autobús…
Hice que me interesaba su lectura…
Me hice la interesante…
Acaricié levemente su cuerpo con el mío…
Una sonrisa esquiva…
Ladrón de guante blanco, ladrona…
Café, halagos, algún silencio en el lugar y momento oportuno…

Las persianas subidas de par en par. La habitación perfumada. Colé mis dedos por sus ojales y mi aliento por sus orejas mientras mi lengua se aventuraba con sus pendientes. Tintineo feliz, respiración risueña… Acariciaba su pelo mientras entreabría sus muslos… La desnudé… me desnudó… Me respiraba…
Y puntos suspensivos,… y puntos suspensivos… y banda sonora y más ies, más signos de puntuación, más oraciones y verbos, y onamotepeyas… más, más… más.

Había sido siempre una perfecta ladrona de guante blanco. Olvidé que también había que serlo de calcetines.
Convivimos con ellos. Parece que están bajo nuestros pies, nos hacen creer que están bajo nuestros pies pero tienen estrategias más que depuradas para vengarse de todo el martirio al que los sometemos con absoluta superioridad moral. ¡Dios! La tenía en el bote a esa preciosa lectora de Kundera y ¡zas!, un siete en mis medias, que más que un siete era un ocho elevado a la décima potencia. Sabía esa mañana que me la tenía preparada desde que la separé de su pareja, una delicada media gris perla con liga bordada. No pude evitarlo, una carrera se había apoderado de ella y ese día no había bota ni falda que pudiera ocultarla… Se lo dije, calló en silencio y se vengó ensuciando mi intachable CV de amante diurna.
Estrategias depuradas, sí, muy depuradas: pelotillas en el talón, un roto mostrando el mejillón en el probador de Mango… “Tu reputación social, tus citas de alcoba y tus fiestas de pijamas peligran…”.
Me hice con El manual del calcetín salvaje, de Pablo Prestifilippo, un libro imprescindible para identificar todas las patologías y especies de calcetines, medias y similares que atentan contra nuestras vidas. Con libro en mano y como una perfecta antropóloga calcetiniana me puse a inspeccionar mi cajón de los calcetines. Apilados en maraña los había con rayas, purpurina, de colores neutros, otros escandalosamente extravagantes, de media, medias de hilo, medias de seda, ligas… Una gran fauna pero con una nota común: toda ella estaba domesticada.

Problema, de momento, controlado. En mi cajón no había ningún salvaje, ni ninguna facción preparando el motín antisistema, ninguna huelga a la vista… Todas las especies estaban diferenciadas y saneadas de cualquier posible infección bacteriana.

Llamada de teléfono desde número desconocido…
Interesante…
Me ducho, me perfumo, me visto eligiendo minuciosamente lencería, atuendo y complementos…

Salgo a la calle y… ¿qué es eso? Pequeño, brillante, tímido y apocado… Me acerco, lo recojo con dos deditos… Un calcetín diminuto me miraba (o yo lo miraba a él) tembloroso.

¿Un bebé calcetín? ¿El zapatito de una Cenicienta bebé? Busqué mentalmente en el Manual del calcetín salvaje. Ninguna mención sobre calcetines de esas pequeñitas características.

Me dio miedo presentarme a la cita con el bebé calcetín. ¿Y si lloraba? ¿Y si empezaba a oler y no tenía con qué cambiarlo? ¿Y si empezaban a gritar todos los calcetines de las tiendas del Calzedonia? ¿Y si aparecía su madre y pensaba que lo había secuestrado? Ains, no sé qué hacer… Me siento como en Tres solteros y un biberón… He improvisado una cuna con una zapatilla antigua, así, al menos, el olor le hará sentirse como en casa. Cada día está más guapo, más rojo y más salado. Me da miedo cogerle cariño.
Por eso pongo este anuncio y un retrato del pequeño calcetín. Si supieran dónde está su mamá o si pudieran darme unos consejos hasta que ésta aparezca se lo agradecería mucho, mi vida sentimental se está resintiendo mucho.
Gracias

miércoles, 7 de enero de 2009

Un café... con sacarina, por favor

Me abstengo de más melodrama.
Me limitaré a una recomendación literaria para los amantes de los cuentos, de las ilustraciones, de las cosas pequeñas...
Cuando quiero comprar algo especial siempre voy a
Panta Rhei. Es una librería deliciosa de cosas mágicas donde los libros son mucho más que eso... Donde las chicas que trabajan en ella te hacen un vestido a la medida (con palabras, claro)... Donde el papel de fumar esconde poemas, donde los cuentos pueden forrar las paredes de tu cuarto, donde puedes disfrutar de una exposición...
El caso es que yo buscaba algo, no sabía qué, para regalar a alguien muy especial. Al final, entre muchas otras cosas, me llevé El cuento del cafecito, de Julia Álvarez, maravillosamente ilustrado por Rebeca Luciani y Leo Flores.
Cuando compro algo allí me vuelvo de una egoista increible, no sé cómo desprenderme de esos libros... ¡Mala, me pongo mala...! Por eso no los envuelvo, me los leo antes por si pudiera retener en mi memoria poética algo...
La crisis también ha afectado a mi memoria, estoy segura, por eso arranco un trozo del libro y lo guardaré aquí...

"Una cosa he aprendido en la vida: sólo un hombre o una mujer que plantan una semilla en la tierra o una historia en la mente de alguien o un libro en las manos de otro, serán capaces de salvar el mundo".

Texto_Julia Álvarez
Ilsutración_Rebeca Luciani y Leo Flores

jueves, 24 de enero de 2008

El rincón del ELEfantito



Quisiera usar mi blog para presentar a mi pequeña y tierna Elefantita. Es una amante de la lectura y nadie como ella para haceros recomendaciones de los libros más curiosos, espectaculares y llenos de magníficas ilustraciones. Gracias por participar, mi niña!

No podemos [¡ni queremos!] dejar pasar este primer mes del año sin una primera recomendación. No ha habido lugar para la duda: un cuento de los de siempre que renace a manos de una nueva editorial: se trata de La Reina de las Nieves y de Mongolfiera Libros.

En esta ocasión, el relato de Hans Christian Andersen, un clásico sobre la amistad, vuelve acompañado por las increíbles ilustraciones de Chiara Fatti y por un diseño y unos colores que no deberían dejar a nadie indiferente. Un libro para regalar... ¡y regalarse!

¿Dónde encontrarlo?

***Librería-Galería Panta Rhei: http://www.panta-rhei.es/
***Editorial, Librería y Galería Sin Entido: http://www.sinsentido.es/

¡Que ustedes lo disfruten!