No sé por qué me acordé el otro día de esta canción. Puede que porque estaba malita -he estado unos días desaparecida por esto- y siempre siempre, cuando he estado malita, me han puesto de pequeña mi Cuenta Cuentos. Me sé esas cintas de memoria. Me acuerdo de Gobolino, el gato embrujado (que soñaba con ser un gato faldero), de Más sabia que el Zar, de Palitroque y la abuela Sarmiento... En realidad, no sólo los recuerdo sino que forman parte de mis recursos a la hora de explicar algo que asumo como importante para mí. ¿Qué tendrán los cuentos que me llenan tanto? Supongo que lo máximo con lo mínimo. Palabras sencillas y una moraleja clara: da igual quién seas, de dónde vengas y qué piensen los demás de ti; siempre, siempre si quieres algo "puedes". Esta entrada va para los valientes, los opositores, para los que suman balances y suspiran con guiones, para los que andan con zapatillas rojas porque quieren ser como Dorozy, para los que viajan a Nueva York para encontrar un amor que estuvo siempre a la puerta de casa, para los que pulsan Play esperando un verso dedicado, para los que llevan traje pero lloran como bebés, para los que desafían al mal tiempo con buena cara (cómo te fastidia, don tiempo, eh?), para los que dicen al dolor "ven que aquí estoy yo, más te vale hacerte amigo mío, monín", para los emprendedores que llevan una púa en el bolsillo, para los que roban besos, suspiran versos... Para todos y para ti.
Había una vez una vaca
en la Quebrada de Humahuaca.
Como era muy vieja, muy vieja,
estaba sorda de una oreja.
Y a pesar de que ya era abuela
un día quiso ir a la escuela.
Se puso unos zapatos rojos,
guantes de tul y un par de anteojos.
La vio la maestra asustada y dijo: "Estás equivocada".
Y la vaca le respondió:"¿Por qué no puedo estudiar yo?"
La vaca, vestida de blanco,
se acomodó en el primer banco.
Los chicos tirábamos tizas y nos moríamos de risa.
La gente se fue muy curiosaa ver a la vaca estudiosa.
La gente llegaba en camiones, en bicicletas y en aviones.
Y como el bochinche aumentabaen la escuela nadie estudiaba.
La vaca, de pie en un rincón,rumiaba sola la lección.
Un día toditos los chicos se convirtieron en borricos
y en ese lugar de Humahuaca la única sabia fue la vaca.
Canción de Elena Walsh
© Ilustración de Pablo Bernasconi

