martes, 5 de agosto de 2008

Un secreto del bosque


Estoy demasiado sensible.
Estoy demasiado blanda...
... pequeña, tierna... Como un domingo.

Ojalá hubiera escrito sobre este cuento hará un mes, más o menos, cuando lo leí, porque hablaría de él con la misma fascinación pero con algo más de entusiasmo. El entusiasmo que acompaña al descubrimiento de: le gusto...; he aprobado...; me han cogido...; me han llamado..., ¡he acabado!

Recuerdo que se me iluminó la cara con cada estampa, con cada frase 'rimosa'. Con las preguntas y respuestas de los protagonistas... Con sus gestos. Porque, no nos engañemos... Esto es una historia de amor. Una gran historia de amor.
Un mes más tarde... sigue pareciéndome deliciosa la narración, pero escribo sintiéndome la pequeña ardilla. Moriría porque él me dijera, "te pones muy guapa cuando te pones colorada". Ains... Y es que no hay mayor frustración que el hecho de amar, ser correspondida y que él sea un petirojo, un oso, un pingüino frío o una tortuga rápida. Porque yo seguiré siendo una ardilla. Soy una ardilla: una inquieta, pequeña y blanda, pero siempre ardilla.

Tal vez me emocione y me ponga melancólica el cuento, un mes más tarde, porque evidencia aquello de que las diferencias nos separan. Supongo que por eso me gustan los cuentos: hacen lo imposible realidad. Supongo que por eso, no sólo los leo a mi edad, sino que les doy más que credibilidad...

Me siento pequeña, desorientada, gris y nácar.

Aún así, os contaré un secreto: merece la pena ser valiente y creer en los cuentos.

4 comentarios:

Luis dijo...

tu siempre has hecho posible lo imposible así que ¡¡¡quien sabe donde está el final del cuento contigo!!! eso es lo mejor :)

;)

Javier Sobrino dijo...

Hola Nityayang.
He leído tu comentario sobre El secreto del bosque. Gracias por tus palabras, es un placer saber que mi historia tiene lectores como tú.

Un beso

Javier

NityaYang dijo...

Qué honor, qué privilegio, qué susurro tan fresco... Mil gracias. Me has alegrado las vacaciones con estas "gotas" de palabras. Un beso enorme, Javier, y buena suerte!

Amanda dijo...

Ayyyy!!! yo también he leído este cuento, qué casualidad!!!

Por cierto, supongo que sí, pero no lo sé seguro claro, ¿algunas de las ilutraciones del blog las has hecho tú? ¿la cabecera, por ejemplo?