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jueves, 9 de octubre de 2008

Menú para el mal de amores

¡Consejos vendo que para mí no tengo!
[Me han chivado el refrán; no soy capaz de memorizar ni uno sin hacerle algún tipo de cambio, modificación, arreglo... Diríase una performance].

Y no sé muy bien por qué estoy tan monotemática. Y no sé si soy yo o sos vos, pero últimamente lo veo, escucho y vivo en todas partes: el mar de amores.

Como no soy profeta en "mi tierra" quería pediros que me chivéis (os sopléis) consejos para ver estas situaciones desde otra perspectiva: con menos lágrimas, con más humor, con menos frivolidad, con más calor, con menos tesis y más espárragos (que depuran).

Empiezo con alguno que me han dado y espero que os animéis a 'poner la mesa', que el desamor atrae rápido a los constipados, ¡achis!

*** Si siempre se comparte la belleza del mundo, solo aprecias la mitad. Si nunca la compartes, ¡qué más da! De todo tienes que vivir y de todo que esperar.

*** Más vale sufrir por algo que sufrir por nada. So, acostúmbrate, tréguate, y no sufras por encima de los 6 puntos en escala Rischter.

*** No tengas prisa, corazón, en encontrar un corazón, que los corazones huyen de las prisas.

*** El amor, el sinamor y la soledad son tan cálidos como la nieve, tan fugaces como la tortuga, tan sencillos como el cómo y tan fulminantes como el cuándo. Como los planetas y como los gases gruesointestinales, orbitan, crepitan, vienen y van. ¿Qué le vamos a hacer? Se me ocurre de momento que afinar durante 10 aplicados años la cualidad de no pensar.